en la parte trasera del macizo Paine.
A 3 horas desde Serón debía aparecer el campamento Coirón donde pensábamos almorzar, pero aún no lo veíamos. Seguimos caminando y nos cruzamos con un francés que nos comentó que venía del Paso John Garner (fue la única persona que nos cruzamos que venía desde el paso). Nos comentó que había tenido que pasar con nieve hasta las rodillas. Esto nos preocupó un poco temiendo que el paso estuviera inaccesible dos días después cuando llegáramos nosotros, lo que nos obligaría a retroceder por el mismo camino durante tres días y nos privaría de conocer el resto del circuito por falta de tiempo. Era un riesgo que habíamos asumido antes de partir cuando decidimos hacer el circuito grande en vez del circuito de la "W".Escuchamos unos gritos y risas, eran los estadounidenses con la chilena caminando debajo nuestro por una zona pantanosa, habían equivocado un poco el camino buscando Coirón. Almorzamos en unas rocas y proseguimos. Finalmente este campamento apareció, vació y con aspecto de abandonado por la gente del parque. Nos dimos cuenta solo por un cartel. Miramos nuestro reloj y nos dimos cuenta que no ibamos bien con los tiempos de caminata del parque, demasiado peso. Marcos comienza a sentir un pinchazo en la cara interna de su píe derecho que le acompañaría el resto del viaje, ya no podría caminar con comodidad.Entrada la tarde, ya podíamos divisar el glaciar Dickson frente a nosotros, a lo lejos. Aproximadamente una hora antes de llegar al campamento, aparece una zona pantanosa mal señalizada donde sucede lo peor. Marcos entierra la pierna izquierda hasta el muslo dentro del lodo y la cámara digital se daña por el resto del viaje.Con un pésimo humor y mucho cansancio llegamos a un punto donde se podía apreciar una espectacular vista del lago Dickson y glaciar Dickson, como asi también del refugio y campamento al que nos dirigíamos. En la bajada final, Carolina tropieza producto del cansancio afortunadamente sin consecuencias.
Llegando al campamento. Se puede divisar el lago Dickson y su glaciar.
A las 6:00pm, los encargados del refugio nos reciben entre risas, muy amables ellos, pero les gusta bromear acerca de los argentinos. Si bien nosotros nos alojábamos en la carpa nos dejaron utilizar los baños y la cocina del refugio. Nos convidaron un plato de arroz y Pisco Sour a todo el grupo que venía de Serón. Muy confortable el refugio pero U$27 por una cama es demasiado, aunque los U$6 por derecho de acampe no es algo barato. Nos fuimos a dormir tarde, limpios y bien comidos, aunque tristes por el episodio de la cámara.









Día 28: Te y galletitas en la feísima cocina del hostel. Terminal de omnibus. ¡Sorpresa! Nos encontramos con Raquel y Pepe, los españoles, yéndose para Iruya. Charla y despedida pactando un próximo encuentro en Buenos Aires. Micro a San Salvador de Jujuy con empanadas regionales y sandwiches para el viaje. Pasamos otra vez por Tilcara y la paleta del pintor. En Jujuy, ahora inmediatamente un micro a Salta. Taxi al aeropuerto después de haber estado unas horas en la zona de la terminal. Vuelo de las 20:00 a Buenos Aires sin escalas.
as botas dobles y resto del equipo necesario en un depósito de la agencia. Ahora estamos el El Alto, el gigante y pobre barrio que mira a La Paz desde 600 metros mas arriba. Pasamos a buscar al cocinero y de ahí hasta el refugio de la agencia a 4750mts. El camino es muy interesante. El refugio; un lujo para estas alturas. Temperatura congelante, nublado y amenazante. El Huyna no deja ver su cumbre. Almuerzo y salida a prácticas en el glaciar (4900mts) Caro esta un poco asustada de lo que vendrá. Si bien el Huayna Potosí es considerado uno de los 6000 mas accesibles del planeta, nosotros no somos montañistas expertos y es la primera vez que intentaremos esa altura, es un poco técnica pero la cota no es grande y se puede subir en dos días. Nos calzamos los grampones, piquetas y cuerdas. Subida a paredes de hielo de 45 grados y bajadas rapel. Regreso casi de noche. Cena abundante. Nos quedamos totalmente solos en el refugio. Guía y cocinero (hermanos) bajan a La Paz en extraño comportamiento. 














